Taza de exorcismos. Museu Etnogràfic de Ripoll

El comedor de la casa de payés era la sala. Los días laborables, sin embargo, las comidas se hacían en la cocina. Días antes de una fiesta remarcable las mujeres limpiaban la mesa con asperón (tipo de arena fina que se utilizaba, como abrasivo, para limpiar cosas grasas, especialmente vasijas de cocina y vajilla) y agua, frotándola con un manojo de bojes verdes, y también hacían relucir el menaje de cocina, sobre todo el de cobre. Los manteles debían ser blancos, preferiblemente bordados. Los platos eran de loza, con el vaso delante y, al lado, una servilleta grande bien doblada. En lugar de las cucharas y tenedores de madera, ese día se ponían cubiertos de alpaca o de plata, según la categoría de la casa. Los porrones de vino tinto en el centro completaban el servicio. Al llegar la gente alrededor de la una, después de haber asistido al oficio, el ama convocaba a todos a la mesa. De entre todo el menaje que se expone en el Museu Etnogràfic de Ripoll, destaca un plato y una taza bien curiosos, llamada taza de exorcismos. En el fondo de la taza hay pintado el nombre de Jesús y en la pared un diablo. Servía para beber vino y mientras la llenaban se recitaba “Hasta que te ahogues demonio”, o sea, hasta que la taza quedaba bien llena, y mientras alguien bebía el resto de la familia repetía “Hasta que te vea Jesús”, es decir, hasta que quedaba vacía.

Museu Etnogràfic de Ripoll

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