5 joyas ocultas en la comarca del Gironés, que os convidamos a descubrir

Sant Pere de Llorà en Sant Martí de Llémena

Este pueblo idílico perdido en medio del valle nos sirve para disfrutar de la naturaleza en estado puro y de una joya arquitectónica: San Pedro de Llorà. Es la iglesia parroquial de Llorà y está situada junto a la carretera de Sant Gregori, en Sant Martí de Llémena. Mencionada en 1058 por primera vez por una intervención de la condesa Ermessenda, recientes excavaciones arqueológicas han descubierto que la iglesia está construida sobre un edificio anterior que se podría remontar al s.IX. La construcción románica, del siglo XI, aprovechó algunos de los restos del edificio prerrománico y fue objeto de varias reformas: el siglo XV debido a unos importantes terremotos, el siglo XVII -añadiendo allí otra nave y rehaciendo la puerta – y el XVIII. El edificio románico es de una nave con un ábside semicircular y dos pequeñas absidiolas laterales, descubiertas recientemente.

Sant Pere de Llorà. Fotografía: Valldellemena.cat / Miquel Bohigas

Monasterio y castillo de Cervià de Ter

Cervià de Ter es un encantador pueblo medieval de origen romano de una gran riqueza patrimonial. En el centro del casco antiguo se conserva buena parte de la muralla medieval, los lavaderos antiguos y los restos del castillo, recientemente restaurado. Por el término municipal pasa un tramo del camino de Santiago. El emblemático monasterio de Santa María está situado en el exterior del casco antiguo urbano del pueblo de Cervià de Ter. Fue fundado en 1053 por Silvi Llobet, señor de Cervià y dependió de Sant Miquel de Clusa hasta el s. XVI cuando entró en decadencia y formó parte de Santa María de Ridaura y más tarde de Sant Pau del Camp. El monasterio de estilo románico consta de una planta basilical, tres naves de dos tramos y tres ábsides abiertos al transepto y fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional. Si hacéis el Camino de Santiago pasaréis por delante. Poneos en contacto con la asociación cultural de los Amics de Cervià Antic para una visita guiada.

Un concierto en el interior del monasterio de Cervià de Ter. Fotografía: Jesús Potron / Archivo Imágenes PTCBG

Castellum y Sants Metges en Sant Julià de Ramis

En la cima de la montaña de Sant Julià de Ramis se encuentra el yacimiento arqueológico Castellum Fractum, una antigua fortaleza tardorromana edificada sobre un antiguo poblado ibérico construido entre los siglos IV y V. La situación del yacimiento otorga valor a las vistas que se obtienen desde este enclave, que en el pasado era ideal para el control de las mercancías a través de la Vía Augusta. Desde 1996 se ha ido excavando de forma sistemática tanto el poblado ibérico como el romano, hasta que el año 2012 fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional. Las funciones del Castellum eran diversas y su situación, con abundancia de agua y bosque, era óptima para cumplirlas: vigilancia y control principalmente, pero también defensa y aprovisionamiento o avituallamiento. Hoy es un espacio musealizado y visitable, de fácil acceso también para niños. Unos carteles informativos ponen al alcance de los más pequeños una historia en formato cómic para entender la vida en la fortaleza romana y visigótica. En verano se realizan visitas guiadas e incluso espectáculos que explican parte de su historia de manera teatralizada.

El castellum fractum en Sant Julià de Ramis. Fotografía: turismegirones.cat

Central hidroeléctrica y pozo del hielo de Bescanó

La central hidroeléctrica Berenguer es un edificio industrial modernista, que está situado en Bescanó. La parte del salto de agua presenta una decoración curiosa con figuras de monstruos y vegetales. El edificio, que es visible por fuera, desde la carretera, fue diseñado por el arquitecto Joan Roca y Pinet. Por su parte, el pozo del hielo está situado en el pueblo de Vilanna (Bescanó). La construcción está formada por un muro circular de piedra y mortero de cal, de poco más de medio metro de espesor y una altura que llega hasta los 11 metros. El perímetro externo es de 28 m y el diámetro de 9,3 m, mientras que su superficie útil es de 50 m². Tenía una capacidad estimada bruta de unos 550 m³ y conserva la puerta de entrada en la parte superior. Actualmente es visitable a partir de una ruta señalizada que empieza en la cercana iglesia de Sant Mateu de Vilanna.

Central hidroeléctrica Berenguer. Foto: turismegirones.cat

Sant Roc y la “Torratxa” de Vilablareix

Situada en la cima de la colina del mismo nombre, de 196 metros de altura, en el suroeste del término de Vilablareix, cerca de los límites con Aiguaviva, se encuentra la ermita de Sant Roc. La primera noticia que tenemos es del año 1435. Se trata de un edificio de una nave y ábside semicircular, con una puerta de dintel monolítico abierta en la fachada de poniente, donde también hay una ventana gótica de arco conopial, un pequeño ojo de buey y un gran campanario de espadaña de dos ojos. Antiguamente era conocida como Sant Roc de les Núvies (Novias). El nombre le viene de la tradición que decía que las chicas que visitaban la ermita, en un año ya estaban casadas. Por otro lado encontramos la Torratxa (torreón). Rodeada de cultivos privados y en el centro del campo entre Can Jordà y Can Saüc también se le llama la Torre de los Moros, en el municipio de Vilablareix. El excelente estado de conservación de este monumento funerario romano sorprenderá a los visitantes. Fechado en la primera mitad del s. III dC, su planta es rectangular y tiene una altura de 8,62 m. Estaba rodeada por una necrópolis también de época romana y consta de dos pisos separados por 3 hileras de azulejos y una azotea.

Ermita de Sant Roc. Fotografía: Josep Maria Viñolas.