A la cultura no la detiene nadie y los museos son ahora nuestros oasis. ¿Lo aprovechamos?

Echamos de menos el teatro o un buen concierto en directo. A veces parece que todo se haya detenido. Pero no lo ha hecho todo, los museos en estas circunstancias pueden ser la excepción, el oasis, la muestra de que nada para la cultura. Es hora de aprovecharlo. Si es fin de semana y no podéis traspasar los límites de la localidad donde residís, quizás es el momento de redescubrir el museo local, si es que tenéis la suerte de disponer de ellos. Si es entre semana y disponéis de tiempo, podéis hacer una visita a algunos de los museos que os proponemos. No son los más grandes, pero sí que os aseguramos su interés.

Museo Etnogràfico de Ripoll. Foto: Diego Espada. Archivo Imágenes PTCBG.

Museo Etnogràfico de Ripoll

Este fin de semana (14 y 15 de noviembre) el Museo Etnográfico de Ripoll hace jornadas de puertas abiertas, por lo que los residentes en la localidad pre-pirenaica están de suerte. El objetivo del Museo Etnográfico de Ripoll es documentar, estudiar, difundir y conservar el patrimonio etnológico material e inmaterial, especialmente del Ripollès, abarcando el Pirineo Oriental. La sede que ocupa actualmente el museo, inaugurada en marzo del 2011 -fue fundado en 1929 bajo el nombre de Archivo Museo Folklórico de Ripoll, invita a hacer un recorrido -interesante para grandes y pequeños-, que muestra el pasado reciente y la identidad de un territorio y también reconocer una manera de vivir y de sentir.

La exposición permanente ocupa tres plantas del museo, se divide en una docena de ámbitos e incluye un audiovisual, piezas provenientes de excavaciones arqueológicas, colecciones relacionadas con los pastores y campesinado, objetos relacionados también con la vida en el hogar, las aficiones o la religión. El fondo del museo también nos habla de los artesanos y de la implantación de la industria, sobre todo textil y metalúrgica. Está adscrito al museo ripollés el Scriptorium: el escritorio de Santa María de Ripoll, que dejó un viejo legado de manuscritos de los siglos X, XI y XII, de los más relevantes de Europa a nivel paleográfico, textual y artístico. Actualmente el escritorio es una exposición permanente que, de manera interactiva y didáctica, ofrece la posibilidad de conocer el pasado cultural de la población y la importancia que el Monasterio de Santa María de Ripoll tuvo a lo largo de los siglos X-XII, en la producción y copia de manuscritos, que se convirtieron los más importantes de Europa.

Collares musicados para los cencerros, de la colección del Museo Etnográfico de Ripoll.

Finalmente, otro espacio adscrito al museo es la impresionante Farga Palau. Fue fundada como fragua de hierro en el siglo XVII y mantuvo su actividad durante cinco siglos hasta que cerró, en 1978. Ocupa la planta baja de un edificio de viviendas, con las trompas de agua, los martinetes, la carbonera, el horno y la fragua. Separado del obrador, se encuentra la rueda hidráulica, la acequia y la balsa que servía para almacenar el agua del río Freser, hacer mover la rueda y generar el viento que, impulsado de manera continua, da nombre al método de la fragua catalana. Además de ser la única fragua de Cataluña y quizás de España que todavía elaboraba piezas de cobre hasta la segunda mitad del siglo XX, la característica más singular de la Farga Palau son los dos martinetes instalados, con cojinetes metálicos, mango de olmo y mazo de acero.

Entrad en la web del museo y consultad su programa de actividades, también familiares, y de visitas guiadas, quedaréis gratamente impresionados por su vitalidad y por su interés. La jornada debe completarse indefectiblemente con la visita a la portada románica del monasterio de Santa María de Ripoll y al mismo monasterio.

Espai Ceretània

El modestísimo Museo Espai Ceretània de Bolvir, en la Cerdanya, es sobre todo un centro de interpretación. Es por eso que está a los pies de El Castellot, un yacimiento arqueológico remarcable. El Espai consta de una sala de exposición permanente que explica las diferentes fases del yacimiento con paneles informativos y vitrinas con los objetos recuperados, elementos interactivos y táctiles y un breve audiovisual de la historia de la Cerdanya. También dispone de una sala polivalente que acoge exposiciones temporales. El Espai Ceretania también dispone de un taller de arqueología en el que, en época de excavaciones, se pueden observar los trabajos de limpieza y restauración de las piezas que se hayan podido encontrar en el asentamiento de El Castellot.

El Castellot es uno de los pocos poblados ibéricos localizados en el Pirineo y un asentamiento ibérico-ceretano, pero también romano y medieval. Su primer empleo se fecha el IV aC y le pertenecen estructuras comunales (silos de almacenamiento o una muralla), espacios y elementos domésticos (chimeneas, molinos de mano, contenedores cerámicos, …). Por este yacimiento pasó el general cartaginés Aníbal con sus elefantes de camino para combatir a Roma en las guerras púnicas. También recibió influencias del mundo romano (s.II-I aC) y fue reocupado durante la alta Edad Media (s. X-XII).

Museu dels Sants d’Olot

El Museu dels Sants fue creado con el objetivo de fomentar la actividad artesanal de producción de imaginería y se articula alrededor del histórico taller El Arte Cristiano, fundado en 1880. Este equipamiento ocupa un edificio neogótico, en el centro de Olot, que el arquitecto modernista Joaquim Codina proyectó a finales del siglo XIX por encargo de Joaquim Vayreda para acoger el taller y la residencia de Marian Vayreda y su familia, que ocupaba el primer piso.

Vista del Museu dels Sants, de Olot. Foto: Museu dels Sants.

El Museu dels Sants está vivo, aunque se produce imaginería y lo aprovecha para mostrar al visitante, de primera mano, la producción de imaginería religiosa, su historia, las técnicas empleadas y su repercusión mundial. En la planta baja y el sótano unos grandes ventanales que comunican el Museo con los talleres, permiten al visitante ver el trabajo diario de los artesanos a la vez que se narra el proceso de producción. La primera planta del museo acoge la exposición permanente dividida en diferentes ámbitos: cultura popular, la producción de los talleres de la ciudad y un último dedicado a la figura de Marian Vayreda y en su obra literaria. La planta superior del museo está dedicada a la programación de actividades educativas, talleres didácticos y exposiciones temporales.

El museo de Olot destaca por su programa de actividades dirigido a las escuelas, pero también el dirigido a las familias. Una de las últimas actividades incorporadas a la programación, con un éxito notable, es el escape room llamado Un sacco di sangue.

Museo Municipal de Llívia, Farmacia Esteva

La Farmacia Esteva es el motivo de ser del Museo Municipal de Llívia, que se fundó a partir de la compra de la antigua farmacia, en 1965, por parte de la Diputación de Girona. El contrato de compra-venta estipula que la farmacia debe quedarse en Llívia y es así como surge la necesidad de crear un equipamiento que lo acoja. Primero se ubica en la planta baja de la torre Bernat de So, pero posteriormente se traslada al edificio que también alberga el Ayuntamiento.

Cordialer de la Farmacia Esteve. Foto: M. Geli/P. Planagumà. Archivo Imágenes PTCBG.

La farmacia Esteva fue regentada por la familia Esteva desde al menos el año 1704, hasta que cerró sus puertas, en 1926. El mobiliario de la farmacia fue considerado en 1955 una pieza del patrimonio local que debía ser preservada, ya que su origen podría remontarse al siglo XV o XVI, por lo que era una de las farmacias más antiguas de Europa. Del mobiliario han pervivido el cordialer barroco, las estanterías con los botes azul cobalto y azul y blanco y un conjunto de cajas policromadas, donde aparecen varias figuras de santos y de sabios de la antigüedad clásica. También incluye una colección de frascos de vidrio donde se encuentran los fármacos que se utilizaban, herramientas para hacer las elaboraciones y el escritorio y trastienda del farmacéutico, con una colección de libros sobre farmacia.

Espacio del Museo de Llívia dedicado a la Farmacia Esteve. Foto: M. Geli/P. Planagumà. Archivo Imágenes PTCBG.

Actualmente el museo consta del espacio de recepción y, una planta por debajo, de tres salas que contienen la exposición permanente. En la primera se explica la historia de Llívia, en la segunda se narra la historia de la Farmacia y en la última se conoce la historia de la Farmacia Esteva y su patrimonio mueble. En las salas se combinan los textos y los objetos, además de audiovisuales e interactivos que complementan la visita.

Estas son nuestras propuestas, pero no dudéis en consultar la lista de museos pertenecientes a la Red de Museos de las Comarcas de Girona, la oferta es variada y muy interesante.

Imagen destacada: Museo Etnográfico de Ripoll. Foto: Jordi Renart. Archivo Imágenes PTCBG.