¿Deseáis visitar 5 museos del interior y la montaña de Girona? ¡Os los presentamos!

A principios de esta semana os proponíamos la visita a 5 museos que se encuentran junto al mar en la Costa Brava. Cerramos la semana con una propuesta que incluye 5 museos más, pero en este caso museos de interior, la mayoría situados en localidades de montaña. Os hacemos un poco de descripción de los equipamientos propuestos y, a continuación, destacamos un objeto especialmente significativo a su colección, una dependencia concreta o extensiones de los mismos museos.

Museu dels Sants de Olot

El Museu dels Sants de Olot se inauguró en 2007 y presenta el oficio dedicado a la fabricación artesanal de imaginería religiosa. También pone el foco en el resto de oficios artesanales, la cultura popular y tradicional y la vida y obra de Marian Vayreda, uno de los socios fundadores del primer taller de imaginería de la ciudad, junto con su hermano Joaquim y con Josep Berga i Boix: El Arte Cristiano. Vayreda, pintor y escritor, vivió en la primera planta del Museo, donde escribió la novela La puñalada, obra capital de la literatura catalana.

El Museo está ubicado en un edificio neogótico del siglo XIX conocido como el Arte Cristiano, obra del arquitecto modernista Joaquim Codina, por encargo de Joaquim Vayreda. La planta baja y el sótano del Museo se dedican al descubrimiento del proceso de producción de las imágenes. En el sótano, y gracias a los grandes ventanales que comunican con un taller en pleno funcionamiento, el visitante puede seguir todo el proceso de manufactura de las imágenes. En la planta baja, el recorrido sigue por la sala de pintura y por la espectacular Sala de modelos, que reproduce una parte de los almacenes que tenían los grandes talleres. La Sala de iconografía acerca a la identidad física y simbólica de los santos, así como su relevancia histórica, y en la Sala de audiovisuales una proyección explica la historia de este oficio iniciado hace más de cien años en Olot.

La primera planta del Museo es la planta noble del edificio y antigua residencia de la familia de Marian Vayreda. También se encuentra el Espacio Ramon Amadeu, con tres salas dedicadas al primer pesebrista catalán y que marcó el camino para los posteriores figuras. La segunda planta del edificio es el espacio reservado para las exposiciones temporales sobre temáticas concretas relacionadas con el fondo del Museu dels Sants.

Sala de modelos del Museu dels Sants.

Sala de modelos

La sala de modelos escenifica un almacén de piezas. Se trata de un espacio compartido entre el Museo y el taller El Arte Cristiano, que ha dejado parte de su material en depósito. Los modelos son las piezas más originales que se conservan. El proceso comienza cuando el escultor hace una figura de barro. A continuación, se hace un molde para hacer una copia con pasta de madera, escayola y blanco de España. De este molde se extrae una pieza que será la que se reproducirá de forma seriada en el futuro y que son las que se pueden ver en esta sala.

Exterior del Museo Etnográfico.

Museu Etnográfico de Ripoll

El Archivo Museo Folklórico de Ripoll, que se instaló en el desván de la antigua iglesia de Sant Pere, se fundó en 1929 y fue el primero de Cataluña dedicado a la etnografía. Actualmente es el Museo Etnográfico de Ripoll tras un proceso de setenta años en los que, de forma ininterrumpida, recogiera, conservara, estudiara y difundiera el patrimonio del Ripollès. El proceso incluyó diez años de readaptación, tras los cuales abrió nuevamente para continuar con su tarea y enriquecer su fondo, volviendo a mostrar un legado que nos ayuda a entender una sociedad. Para ello, parte de un patrimonio material e inmaterial, del que destacan las colecciones relacionadas con los pastores, el campesinado, los oficios, la religiosidad popular, la forja catalana y el hierro forjado y las armas de fuego portátiles ripollesas .

En 2011 se inauguró la nueva sede del museo, con una exposición permanente dividida en una docena de ámbitos: Ripoll y El Ripollès, El antiguo museo, Trabajo del campo, Trabajo en el hogar, Vida en el hogar, Religiosidad, Juegos y juguetes, Oficios: trabajo en la villa, La lana y el cáñamo, La Fragua y el hierro, Las armas de fuego ripollesas y Sociedad del presente. Vitrinas del futuro.

La Fragua Palau.

Extensiones del Museo

El Museo Etnográfico de Ripoll cuenta con dos espacios que son extensiones. La Farga Palau, fundada como fragua de hierro en el siglo XVII, mantuvo su actividad durante cinco siglos hasta que cerró en 1978. La planta baja del edificio lo ocupa la fragua, con las trompas de agua, los martinetes, la carbonera, el horno y la fragua. Separado del obrador se encuentra la rueda hidráulica, la acequia y la balsa que servía para almacenar el agua del río Freser, mover la rueda y generar el viento que, impulsado de manera continua, da nombre al método de la forja catalana . El otro espacio es el Scriptorium, que dejó un viejo legado de manuscritos de los siglos X, XI y XII. Es de los más relevantes de Europa a nivel paleográfico, textual y artístico. Actualmente es una exposición permanente que, de manera interactiva y didáctica, ofrece la posibilidad de conocer el pasado cultural de la población y la importancia que el monasterio de Santa María de Ripoll tuvo en los siglos X al XII en la producción y copia de manuscritos.

Exterior del Museo Municipal de Llívia.

Museo Municipal de Llívia

El Museo Municipal de Llívia permite hacer una muestra de la historia de la villa a través de algunas de las piezas arqueológicas, etnológicas y documentales de las que se dispone. De esta manera se puede conocer el contexto comarcal de la villa y su entorno paisajístico y también botánico, para acercarse finalmente a la historia de la farmacia y la de la Farmacia Esteva en concreto.

La farmacia es la joya de la corona del Museo y se trata de todo el material mueble procedente de la Farmacia Esteva, considerada la oficina de farmacia abierta más antigua conservada en Europa, que se remonta a inicios del siglo XV. El material fue comprado por la Diputación de Girona con la condición de que no saliera nunca de Llívia y el Ayuntamiento se hizo cargo. Estuvo expuesto en la Torre Bernat de So y en 1981 se construyó y abrió el Museo Municipal, que le dedica una de las salas del edificio del Ayuntamiento. El 2006 cerró las puertas para empezar la nueva remodelación museográfica y, en mayo de 2012, se reinauguró.

Mueble de la Farmàcia Esteva. Foto: M. Geli/P. Planagumà. Archivo PTCBG

Farmacia Esteva

En el espacio dedicado a la oficina de Farmacia Esteva, una de las más antiguas y de más renombre de Europa, sus materiales nos transportan a las boticas de los siglos XVII, XVIII, XIX y principios del XX y permiten al visitante efectuar un paseo a lo largo de la evolución de estas oficinas de farmacia hasta que las sustancias se dejaron de confeccionar in situ porque su producción se industrializó. Desde el primer tercio del siglo XVIII, la familia Esteva mantuvo la farmacia abierta en Llívia hasta el 1926, cuando Antoni Esteva se traslada a Puigcerdà. Por este motivo, por haber ido pasando de padres a hijos, de profesional de la farmacia a profesional de la farmacia, se han conservado los muebles, las cajas policromadas, los botes, los morteros y una importantísima biblioteca farmacéutica.

Entrada de La Gabella.

Museo Etnológico La Gabella de Arbúcies

El Museo Etnológico del Montseny (MEMGA), inaugurado en 1985, está ideado como un centro de conservación, difusión e investigación del patrimonio cultural del macizo del Montseny. La relación entre las personas y el medio y los mecanismos que intervienen en esta relación, son el marco principal de sus líneas de trabajo, así como la implicación en la dinamización cultural, social y económica de su territorio. Actualmente el MEMGA, situado en un edificio del siglo XVII restaurado y adaptado, dispone de quince salas de exposición permanente en las que el visitante puede observar los testimonios materiales de las diferentes comunidades humanas que, a lo largo de la historia, han poblado el macizo.

Dentro de sus colecciones cabe destacar las muestras de oficios artesanales y de la primera industrialización y un extraordinario fondo de materiales arqueológicos de los siglos XIV-XVI, testimonio de la vida cotidiana de los hombres y las mujeres que durante este periodo habitaron el castillo de Montsoriu. La visita al museo permite al mismo tiempo disfrutar de un espectacular recorrido por el mundo imaginario y mágico de la montaña, recogido en las proyecciones Las mujeres de agua y Leyendas del Montseny.

La maqueta del castillo de Montsoriu.

La maqueta de Montsoriu

Es una de las piezas del museo más contempladas. Se trata de una maqueta elaborada en fibra de vidrio que muestra cómo era el castillo de Montsoriu en el siglo XIV, en el momento de su máximo esplendor, en plena época gótica, cuando era sede principal del vizcondado de Cabrera. La maqueta es el elemento central de la sala del mundo medieval ya su alrededor se presentan los objetos de la vida cotidiana del castillo.

Una vista parcial del yacimienbto de la Draga.

Parque Neolítico de la Draga de Banyoles

El Parque Neolítico de la Draga es un museo al aire libre. El yacimiento arqueológico de Banyoles es uno de los asentamientos de agricultores y ganaderos más antiguos del nordeste de la Península Ibérica y uno de los primeros poblados neolíticos lacustres de Europa (5400-4900 aC). Pertenece al periodo conocido como neolítico cardial, nombre dado por el tipo de decoración presente en la cerámica, que era hecha con la ayuda de un borde de concha dentada (cardium latino) cuando la pasta de las vasijas todavía estaba fresca. El yacimiento, situado en el borde oriental del lago de Banyoles, fue descubierto en 1990.

La particular situación del yacimiento en una zona húmeda, en permanente contacto con el nivel freático, ha propiciado una excepcional conservación de los materiales orgánicos, desde los pilares de madera de las cabañas hasta herramientas (mangos de hacha, hoces, palos cavadores …), restos de cestería o incluso cuerdas. Este hecho hace que la Draga sea uno de los yacimientos capitales para estudiar el neolítico europeo. Tanto los escolares como los grupos de visitantes pueden experimentar cómo era la vida en el neolítico gracias a las cabañas reconstruidas, en los campos neolíticos de cereales y leguminosas y las actividades centradas en su vida cotidiana.

El granero reconstruido en la Draga.

El granero

Uno de los elementos reconstruidos que se pueden visitar en el Parque Neolítico de la Draga es un granero neolítico de planta ovalada, similar a los que usaban los antiguos pobladores del yacimiento. Las paredes son de barro mezclado con paja, la cubierta es hecha con elementos vegetales, mientras que el suelo consiste en un simple enlosado. En su interior se pueden ver varios cestos que contienen algunos de los cereales y frutos que se consumían en el poblado, como el trigo, las bellotas o las avellanas. También está la réplica de un molino de mano, a través del cual se obtenía la harina.

Imagen destacada: Museu dels Sants d’Olot. Foto: Blai Farran.