El Gran Museo de la Magia, donde el tiempo se detiene

Atravesar el umbral de la puerta del Gran Museo de la Magia de Santa Cristina de Aro es entrar en un universo paralelo, en el que parece que el tiempo se detenga, es una experiencia única y absolutamente irrepetible. Fascinación, misterio, diversión, inquietud, asombro, extrañeza, curiosidad … Son innumerables las sensaciones que puede provocar la visita a esta masía catalana del siglo XVIII que se ha convertido en el museo más grande del mundo dedicado a la magia y que contiene, también, la colección de autómatas de todas las épocas más importante de la Península, que el visitante se encuentra dispersos en las tres plantas y la sala adyacente a la masía de que consta el edificio. En el museo se encuentran más de 10.000 piezas, aproximadamente un tercio de las que el alma mater del museo, el ilusionista Xevi, ampurdanés, embajador de la Costa Brava, uno de los magos más reputados y conocidos del mundo, ha ido recolectando a lo largo de su dilatada carrera de 60 años dedicándose a la magia.

El discurso museístico tiene un punto caótico, aparentemente, que es uno de los factores que lo distinguen y lo hacen interesante, porque reflejan fielmente el talante de su creador. De hecho, la exposición permanente, formada por objetos del oficio -propios o cedidos, regalados o adquiridos a otros magos-, obras de arte, carteles, fotografías, vestidos, autómatas, es una parte del atractivo de la visita. La otra parte, tanto o más interesante que la colección, son las intervenciones de su propietario, el ilusionista Xevi, toda una personalidad con proyección internacional en el ámbito de la magia y los espectáculos en vivo. Si el visitante es inteligente, se pasará el tiempo que dure la visita muy cerca suyo mientras va repartiendo explicaciones, con una paciencia y generosidad proverbiales. El ilusionista ampurdanés tiene el museo entero dentro de su cabeza, cada pieza, y es capaz de explicar el origen y las circunstancias de su adquisición o inclusión en su colección. Tras una introducción en la sala inicial y la capilla de la masía, el anfitrión invita a todos los visitantes a deambular por el edificio, planta por planta, y admirar los autómatas, vitrinas repletas de objetos y paredes en las que es difícil encontrar un centímetro cuadrado sin fotos dedicadas, carteles, programas de mano o recortes de prensa. El ilusionista responde preguntas y más preguntas de manera divertida y amena, encontrando siempre la anécdota más divertida, exacta y justa para ilustrar la explicación.

Los objetos, extraños, sorprendentes, se suceden, así como las fotos: Xevi con Dalí, Xevi con Sean Connery, Xevi con Victoria Vera, Xevi con Mirta Miller, Xevi con Ana Obregón, Xevi con Fernando Fernán Gómez -su carrera está salpicada de eventuales apariciones en el cine-; innumerables fotos de sus intervenciones en programas de televisión, medio en el que fue pionero en la introducción de la magia y de actuaciones en salas de fiestas con personalidades de todas las épocas. Las salas se suceden: Sala Faquir Sager, Sala de los Autómatas, Sala Pare W. Ciuró, Sala Salvador Dalí -que también sirve de modesto auditorio-, Sala F. Roca e Hijos, La Cocina Mágica, Sala Merlín o la Sala del Violín son algunas de ellas.

El Gran Museo de la Magia es de aquellas extrañezas que relativamente poca gente conoce y que potencialmente son un fenómeno. Es de aquellas iniciativas que son fruto de la constancia y la perseverancia de alguien que siente pasión por lo que hace, pero que además tiene una necesidad imperiosa de compartirlo, una vocación de servicio que hace que el museo tenga un valor incalculable y, al mismo tiempo, tenga una gran necesidad de apoyo, institucional por supuesto, pero también privado, de la misma ciudadanía, que le permita aumentar su proyección y asegurar la continuidad del proyecto. Es de aquellas iniciativas que nos distingue de otros lugares, que nos aporta un talante y una voz propias, que nos hace únicos y originales, como original e irrepetible es su promotor, el ilusionista Xevi.

Imágenes: Gran Museo de la Magia de Santa Cristina de Aro.