El mayor espectáculo del mundo

El glamour, la modernización, las medidas de seguridad y una percepción diferente de lo que es una gran atracción en la actualidad, no han acabado con un cierto regusto de manifestación cultural tradicional y un punto de misterio característico del circo clásico, un imaginario construido a partir de las visitas infantiles a circos convencionales -cuando todavía había fieras- y también gracias a películas como El mayor espectáculo del mundo (Cecil B. de Mille, 1952), La Strada o I Clowns (Federico Fellini, 1954 y 1970). Esto es lo que pasa por la cabeza del espectador del Festival Internacional del Circo Elefant d’Or de Girona cuando, dentro de la carpa del Campo de Marte de la Devesa, está a punto de empezar el Espectáculo Oro, que reúne las dieciséis mejores atracciones de los espectáculos Azul y Rojo, que se han estado representando de manera alterna los días anteriores.

El maestro de ceremonias es inteligente. Distribuyó las atracciones a lo largo de la velada -quizás de una duración excesiva, dado que es un día laborable- de modo que en las dos partes haya un emocionante crescendo de dificultad y espectacularidad. En la primera parte, el espectador tuvo la oportunidad de ver los funambulistas rusos de la Troupe Krasnov, el malabarista y acróbata chileno Sergio Paolo, el clown chileno Mimo Tuga, el acróbata ruso especialista en mástil aéreo Denis Degtyarev, los malabaristas y acróbatas rusos con pértigas volantes dirigidos por Taalaibek Salaraev, el equilibrista Mukhamadi Sharifzoda de Tayikistán, el clown brasileño Pepe Jardim, los acróbatas colombianos The Flyers Valencia y su imponente rueda de la muerte, los acróbatas vietnamitas con cintas aéreas Duo Hien Phuoc y, para cerrar la primar parte, los colombianos Martínez Brothers, auténticos virtuosos de los juegos icarios que maravillaron al público por la dificultad extrema de sus ejercicios y por la fulgurante rapidez de ejecución, además de hacer estos ejercicios en lo alto de un elevador a unos 10 metros de altura. Al terminar su actuación, el público no tenía suficientes manos para ovacionarlos.

Era difícil superar los cuatro últimos números de la primera parte. Quedó claro en la segunda, que comenzó con los rusos Plotnikov Group y su trapecio entre escaleras y siguió con el dúo ucraniano de mano a mano Danylo & Oscar, las cuerdas en movimiento continuo (lassos) de los chinos Fujian Acrobatic Troupe, el volteo sobre bolas Mystery of Gentleman de la troupe de Mongolia dirigida por Erdene Nergui, las trapecistas estadounidenses de simetrías perfectas en el círculo aéreo Luna Storme y, para cerrar, los brutales saltos en la báscula de los acróbatas norcoreanos del National Circus of Pyongyang. Como en la primera parte, el espectáculo desafiaba la credulidad del público y su capacidad de sorpresa en cada atracción que iba pasando por la pista.

El circo que se puede ver dentro de la carpa de la Devesa no es circo contemporáneo, en el sentido de que no es un espectáculo conceptual, en el que hay un hilo conductor y, al fin y al cabo, se quiere explicar algo, ya sea una historia o un concepto abstracto. Es un circo del espectáculo, del más difícil todavía, y el festival gerundense es un referente europeo en este ámbito. Es un circo de sensaciones, de la simpatía de Sergio Paolo y su endiablada rapidez con las bolas de rebote, de la increíble flexibilidad de Mukhamadi Sharifzoda, del atrevimiento de The Flyers Valencia, de la estética, la perfección y la sensualidad los dúos Hien Phuoc o Luna Storm, de la elegancia de los acróbatas mongoles o de la sincronía, agilidad y precisión de los norcoreanos.

Más de 33.000 espectadores convirtieron la octava edición del circo en un éxito. Los Martínez Brothers fueron los grandes triunfadores y se llevaron dos premios importantes, un elefante de oro como mejor espectáculo por parte del jurado y el premio del público. El evento, además, tenía como complemento perfecto la celebración del primer Mercado Mundial del Circo, en el adyacente Palau Firal de Girona. La octava edición ya es historia, viva la novena edición del Festival Internacional del Circo Elefant d’Oro de Girona! En febrero de 2020, dejaros maravillar. Nosotros os iremos haciendo memoria.

Imágenes:  François Dehurtevent.