Los ungüentarios de vidrio, piezas exóticas de la antigüedad. MAC Girona

Los ungüentarios, pequeñas piezas de color azul profundo decoradas con zigzags y líneas paralelas amarillas y blancas y / o verdes, son los primeros recipientes de vidrio que llegan al litoral del noreste catalán. No nos alejamos demasiado de la realidad si nos imaginamos el impacto que causaron, la sensación que era tener entre las manos unas piezas lujosas, frágiles y exóticas que reflejaban la riqueza y el prestigio de quien los poseía. Además, contenían productos exóticos de gran valor relacionados con el cuidado personal como ungüentos y aceites perfumados. El vidrio, opaco e inodoro, era el material ideal para contener estos productos. La forma de los ungüentarios, botellitas pequeñas con el cuello estrecho, facilitaban que se pudieran cerrar herméticamente.

Actualmente aún no se tiene muy clara la procedencia exacta de estos prestigiosos recipientes, por lo que se propone una área genérica: el Mediterráneo oriental. La técnica con que se producían estos pequeños recipientes es la llamada «modelado sobre núcleo». Es una elaboración anterior al conocimiento del vidrio soplado, que no apareció hasta la época romana. La obtención de estas piezas recuerda la técnica de la cera perdida, que se utilizaba con las figuras de metal. El primer paso era construir un núcleo con la forma del frasco deseada (anforisco, alabastro, aríbalo …) inspirados en las formas de la cerámica griega. Este núcleo estaba hecho todo de arena y arcilla y estaba unido a un tallo que hacía de mango. El núcleo se recubría con pasta de vidrio caliente y luego se añadían hilos de vidrio de diferentes colores. Finalmente se añadían las asas, el pie y la boca , conforme el modelo elegido. El ejemplar que presentamos es un anforisco datado entre los siglos VI y IV aC y proviene de la ciudad griega de Ampurias.

Museu d’Arqueologia de Catalunya, Sant Pere de Galligants

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