Reabre el Museu Isaac Albéniz de Camprodón, una visita necesaria

Hace siete años el Museu Isaac Albéniz de Camprodón cerró sus puertas debido a unas obras de remodelación. Actualmente las ha reabierto y el público ya puede volver a disfrutar de una interesante colección de objetos y documentos de la herencia patrimonial de la rama familiar del tataranieto del compositor, Alfonso Alzamora Gras (Barcelona, ​​1951), que aprovechó la jornada de reapertura para presentar el libro que ha escrito, Suite Albéniz, una biografía del compositor, en el auditorio de Cal Marqués de Camprodón.

El Museo Isaac Albéniz es una idea del padre del mismo Alzamora, Alfonso Alzamora Albéniz que, con gran generosidad y entusiasmo, logró reunir el fondo Albéniz que ahora se vuelve a poner a disposición del público en el pueblo natal del compositor. El espacio se abrió en 1999 en la calle Sant Roc 22, junto al Pont Nou, gracias también al apoyo del ayuntamiento, presidido entonces por Esteve Pujol y con el concurso del abogado Joan Amat. Este local era y sigue siendo provisional, según las previsiones de Alzamora y el consistorio, ya que el museo tendrá su sede definitiva en Cal Marqués.

Conocer al creador, su obra y su vida personal

El museo propone un recorrido por la vida y la obra de Isaac Albéniz. Su infancia en Camprodón y Barcelona; sus viajes, con residencias en Madrid, Londres, de nuevo Barcelona y, sobre todo, París; su relación con los artistas de la época: Rusiñol, Casas, Regoyos, Manolo Hugué; con sus colegas Chausson, Fauré, de Indy, Granados y Debussy; el reconocimiento de los artistas e intelectuales de la República, que le homenajearon ofreciéndole una escultura de piedra, que está en el museo, entre los que se encontraban Federico García Lorca y Margarita Xirgu; su obra lírica, representada por el gran piano de cola Bechstein con el que trabajaban en Londres Albéniz y Francis Money-Coutts, su gran mecenas y libretista de gran parte de sus óperas y canciones; el dormitorio completo que los Albéniz Jordana tenían en París, que nos da una idea de su cotidianidad, y libros, primeras ediciones, algunas dedicadas, y otros objetos personales. También podemos ver algunas pinturas de su colección particular.

El público también podrá contemplar un gran mosaico fotográfico del artista Alfonso Alzamora (2017), de casi cuatro metros de altura por tres de ancho, con cuarenta y dos imágenes de la vida y el entorno más cercano del compositor nacido en Camprodón, distribuidas en cincuenta y seis vinilos. A su lado, una pantalla interactiva permite viajar a través de esta obra: la página de inicio reproduce el mosaico y clicando en cada una de las fotos aparece una explicación en cuatro idiomas. De esta manera el visitante puede satisfacer su curiosidad y entrar en el universo Albéniz. A partir de este mosaico, Alzamora decidió comenzar a escribir una biografía que recuperara la parte más íntima, familiar, natural y humana del compositor de Camprodón, un libro publicado por la editorial Turner y con prólogo de Jesús Ruiz Mantilla, que ahora ha visto la luz con el título Suite Albéniz.