Un pasado que es necesario que conozcamos: «Mauthausen. Crónica gráfica»

El Museo de Historia de los Judíos, ubicado en el Call de Girona, os ofrece la posibilidad de contemplar una exposición que sería ideal que tuviera un gran número de público. «El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla», sería un aforismo que vendría al caso. La exposición, que se podrá visitar hasta el 31 de enero del próximo año, se titula Mauthausen. Crónica gráfica y presenta una selección de imágenes de un fondo histórico que, en 1996, la Asociación Amical Mauthausen y otros campos de concentración españoles depositaron en el Museu d’Història de Catalunya. En estos fondos existía una colección de negativos provenientes de los campos de concentración nazis de Mauthausen y Gusen (Austria).

Una imagen de la exposición. Foto: MHJG

Parte de estas fotografías habían sido tomadas entre 1940 y 1945 por los miembros de los servicios de identificación controlados por la Gestapo, la Erkennungsdienst, del campo de Mauthausen, un servicio en el que había trabajado de forma forzada el fotógrafo catalán Francesc Boix, que hizo un reportaje sobre la liberación del campo, en 1945. La Erkennungsdienst también se ocupaba de documentar las fichas de ingreso y salida de los deportados y del funcionamiento y la vida del campo. Francesc Boix fue testigo de cargo en los juicios de Nüremberg (1946) y sus imágenes y las que pudo recoger, extraídas a escondidas del campo heroicamente por él mismo y otros compañeros, también fueron pruebas muy valiosas en estos juicios de Dachau y Nüremberg.

Museo de Historia de Cataluña. Fondo Amical de Mauthausen-Francesc Boix Campo (con el permiso de la familia Boix)

Cuando los campos de concentración nazis fueron liberados, empezó a documentarse uno de los episodios de barbarie y horror más desoladores de la historia contemporánea mundial. Las víctimas, millones de personas, fueron, en su mayoría, judíos, pero también fueron víctimas de la maquinaria del holocausto homosexuales, prisioneros de guerra, personas de etnia gitana, disidentes y exiliados, de entre los cuales más de 10.000 republicanos catalanes y españoles. La aportación de las imágenes que pudo preservar de la destrucción Francesc Boix fue fundamental para evidenciar las atrocidades cometidas por los nazis, que los supervivientes explicaban, y para documentar ese episodio y preservar su memoria.

Una imagen de la exposición. Foto: MHJG

El campo de Mauthausen, en Austria, se fundó en agosto de 1938, con prisioneros provenientes del campo de Dachau y estuvo en funcionamiento hasta 1945, cuando finalizó la 2ª Guerra Mundial. Dachau fue el primer campo de concentración que construyó el nazismo, en 1933, donde estaban internados los disidentes políticos alemanes. Sólo 2 años más tarde, en 1935, se promulgarían las Leyes de Nüremberg, que segregan a los judíos del resto de alemanes. Judíos, testigos de Jehová, homosexuales, el pueblo gitano… Gradualmente, la legislación alemana restringe libertades y señala a colectivos que deben ser eliminados. Mientras, en España estalla el golpe de estado y Franco contará con el apoyo de Hitler y Mussolini.

La escalera de 186 escalones por la que se accedía a la explanada de la cantera. Parte de las obras de su construcción y posteriores modificaciones se atribuyen al colectivo de republicanos. Foto: Museo de Historia de Cataluña. Fondo Amical de Mauthausen-Francesc Boix Campo (con el permiso de la familia Boix)

El 8 de agosto de 1938 se funda el campo de Mauthausen, una construcción que respondía a una cuestión económica: la existencia de canteras en la zona que estaban explotadas por la Deutsch-Erd-Und Steinwerke (Empresa Alemana de Minas y Canteras) , que era una poderosa fuente de financiación de las SS y más teniendo en cuenta que no pagaban la fuerza de trabajo: los internos del campo. En 1939 estalla la 2ª Guerra Mundial y Mathausen llegó a crecer tanto que llegó a tener hasta 39 campos anejos, uno de los cuales fue Gusen, donde en 1940 y 1941 fueron a parar un gran número de republicanos españoles deportados. En cualquier caso, eran campos de exterminio, donde los internos morían a menudo debido a la extenuación por la dureza del trabajo, el hambre y los malos tratos continuados.

Imagen de cabecera: Museo de Historia de Cataluña. Fondo Amical de Mauthausen-Francesc Boix Campo (con el permiso de la familia Boix)