Una máquina de 1920 que predice el futuro. Gran Museo de la Magia

Una de esas necesidades inconfesables de los humanos es aquella que tenemos de conocer nuestro futuro. La sección del horóscopo de cualquier medio de comunicación es de las más consultadas. Ahora quizá ya no tanto, porque la sociedad es un punto más descreída, más escéptica al respecto de este tipo de predicciones cotidianas. Pero aún hay espacio para esta serie de supersticiones, sino sólo hay que comprobar como durante la madrugada, en las televisiones, sobre todo en las de ámbito local, imperan las tarotistas y videntes y todo tipo de charlatanes, que se ganan bastante bien la vida.

Todo esto viene a cuento de la pieza de museo que os presentamos a continuación. Se encuentra en el Gran Museo de la Magia de Santa Cristina de Aro, que alberga la colección del ilusionista Xevi. Se trata de una máquina de la suerte del año 1920. Es un aparato de origen francés. Cuando se pone en marcha, aparece el número de la suerte de ese día de la persona que la consulta, así como una predicción de los avatares cotidianos que le depara el día. Como veis es lo más parecido a la sección del horóscopo de un diario o una revista.

Esto de predecir el futuro sin ningún tipo de base científica, es una vieja costumbre que se practica desde tiempos ancestrales en los templos budistas y sintoístas de Japón. En los templos hay dispuesto un casillero con una serie de tiras de papel, que se denominan omikuji. A cambio de una ofrenda, el ofertante puede tomar una tira de papel que le dicta la buena fortuna. El omikuji se entrega enrollado o doblado y al abrir el papel se revela la fortuna escrita. Esta tradición no ha restado ajena a la modernización y actualmente los okimuji se obtienen a través de máquinas expendedoras.